
El otro día encontré, navegando por Internet, una curiosidad interesante: el texto de la vaca en la baca. Dice así:
He colocado una vaca en la baca de mi coche. Al arrancar el coche, se han caido ambas...
Dios mío. ¿Vacas? ¿Bacas? ¿Vbacas? ¿Bvacas? ¿Cómo se puede terminar la frase?
Que nadie se lleve las manos a la cabeza ni intente asaltar la RAE... todavia. Y es que este conflicto lingüístico tiene arreglo.
¿Alguien sabe cuál es la solución al problema? Es decir, ¿cómo se debe terminar la frase?
Nota: además de un acertijo, La vaca en la baca es un libro de poesía infantil escrito por José Luis Berenguer Navarro y Mónica Gutiérrez Serna. Si alguien sabe algo de este libro, o lo ha leido, puede compartir su opinión. 
¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."
Carl Sagan en La armonía de los mundos.
17 diciembre 2010
La división entre cero de la lengua castellana
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14 enero 2010
A vueltas con las tildes

Una de las faltas de ortografía en las que caigo más a menudo cuando le doy a la tecla o paseo el boli por el folio es aquella en la que confundo sólo y solo. Hasta hace poco me resultaba complicado distinguir ambas palabras, pero no hay más que analizarlas con detalle para saber cuál elegir:
- Sólo es un adverbio que puede ser sustituido por solamente (Sólo me quedan veinte minutos / Solamente me quedan veinte minutos).
- Solo es un adjetivo que indica soledad (Estaba solo y no pudo recibir ayuda).
De todas formas, el adverbio puede escribirse sin tilde en aquellos casos en los que no exista ambigüedad, pero escribir bien no cuesta nada.
Y para terminar, la regla que se me ocurrió para no equivocarme:
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Etiquetas: lenguaje
31 diciembre 2009
Hasta el año que viene

La última entrada del año 2009 me va a servir para "planificar" artículos para 2010. Para ello, voy a aprovechar las dos tradiciones más extendidas en este país en nochevieja: comer las 12 uvas y hacer algún propósito de año nuevo. Así que aquí están los 12 propósitos de saber es de balde para 2010:
- Escribir cada mes una entrada sobre el documental de Carl Sagan Cosmos.
- Enviar a Beagle a conocer alguna capital europea.
- Dedicar una serie de entradas a las distintas partes y regiones que forman el cerebro humano.
- Hablar sobre los distintos elementos que constituyen la Tabla Períodica.
- Proponer un acertijo cada semana.
- Comenzar a escribir entradas dedicadas a los minerales.
- Presentar a los matemáticos más importantes de la historia
- Mostrar unas nociones básicas sobre HTML, el lenguaje con que están escritas las páginas web.
- Mostrar las fotografías más conocidas e impactantes que se conocen.
- Hablar sobre un documental diferente cada mes.
- Recorrer las diferentes constelaciones con sus características y mitos.
- Dedicar varias entradas a seres vivos en peligro de extinción
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15 septiembre 2009
A ver si escribimos bien haber y a ver

Entre todas las patadas que recibe el diccionario cada día, existen dos que hacen demasiado daño a la vista. Son las que recibe en el ay, hay y ahí, y las que se lleva en el a ver y haber. Es más que evidente que el ser humano funciona mediante la Ley del Mínimo Esfuerzo, y cuanto más fácil lo tenga para hacer algo, menos se esforzará en hacerlo bien. Y como escribir a través de Internet es cada vez más fácil, cada vez se hace peor.
No es tan difícil. Haber es un verbo al que sigue una forma verbal en participio:
-Haber estudiado más. No habrías suspendido. --> Si hubieras estudiado más, no habrías suspendido.
O que suele implicar obligación:
-Tiene que haber alguna respuesta. --> Debe haber una respuesta.
Por otra parte, a ver es una perífrasis verbal formada por la preposición a y el verbo ver. Puede hacer referencia a algo que se va a ver en el futuro:
-Voy a ver la lluvia de estrellas. --> Veré la lluvia de estrellas.
O con la intención de averigüar algo, un interrogante que se quiere resolver:
-A ver quién se atreve. --> Quiero saber quién se atreve.
Lo más común es utilizar haber en lugar de a ver, y una sencilla regla sirve para salir de dudas antes de escribir mal una frase. Si se puede escribir vamos delante y la frase no pierde su sentido, se trata de a ver:
-(vamos) a ver si la frase está bien. Esta frase es correcta.
-(vamos) haber si la frase está bien. Esto es una salvajada lingüística.
Y ya vale por hoy, que me estoy mareando con tanta cursiva.
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Etiquetas: lenguaje
14 mayo 2008
Ayes, hayes y ahíes...

Muchas veces, internautas de toda clase o condición, escriben comentarios y entradas sin pararse a pensar en la ortografía, o sin comprobar la forma correcta de escribir una palabra. Otros, simplemente, deciden ignorar toda regla lingüística, formando parte así de la cada vez más extensa comunidad Hoygan.
Una característica muy común a la hora de escribir incorrectamente, es la utilización de Ay, hay y ahí sin pararse a pensar cuál es el más adecuado en cada contexto. Allá va una pequeña explicación:
- Ay es una interjección que expresa un sentimiento, o una amenaza:
- ¡Ay! ¡Me has pisado!
- ¡Ay del que se atreva a venir!
- Hay es una forma verbal, procedente del verbo haber, y expresa la existencia de algo; si se une a la conjunción que, denota obligación:
- Hay un señor mirándome.
- Hay que sacar la basura.
- Ahí es un adverbio de lugar que indica una situación, o puede significar sorpresa:
- Ahí tienes tu dinero.
- ¡Ahí va!
Bueno, creo que queda más o menos claro. Para terminar, una pequeña regla mnemotécnica: Ahí hay un señor que dice: ¡ay!. Suele venir bien.
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26 febrero 2008
Hablando se entiende la gente o no

Existen muchas formas de mentir sutilmente, y que parezca que se está diciendo la verdad. Estoy hablando de las falacias, argumentos mal formados que parecen correctos. Las falacias se clasifican siguiendo este enrevesado esquema:
- Formales. Se basan en reglas lógicas, pero su contenido no cumple dichas reglas. Las falacias formales se dividen en otras dos:
- De afirmación del consecuente. Si A, entonces B. Es verdad B, luego es verdad A: "Si el coche se queda sin gasolina, se para. El coche está parado, luego se ha quedado sin gasolina".
- De negación del antecedente. Si A, entonces B. No es verdad A, luego no es verdad B: "Si bebes alcohol, puedes tener un accidente. No has bebido alcohol, luego no puedes tener un accidente".
- De afirmación del consecuente. Si A, entonces B. Es verdad B, luego es verdad A: "Si el coche se queda sin gasolina, se para. El coche está parado, luego se ha quedado sin gasolina".
- No formales. Son aquellas que tienen algún elemento incorrecto en su contenido. Las falacias no formales pueden ser:
- De ambigüedad. Son las falacias que tienen una alteración de sentido en alguna de sus expresiones. Las falacias de ambigüedad pueden ser:
- Equívoco. Es ambigua porque la argumentación puede tener varios significados: "Mi gato ha matado a su perro (el gato es hidráulico)".
- Anfibología. Es ambigua porque la estructura gramatical del razonamiento está mal construida: "La perra de mi vecina no ha dejado de hacer ruido en toda la noche".
- Énfasis. Es ambigua porque se da a la frase una entonación incorrecta: "El niño se enfada (si se da especial entonación a la palabra niño, se está despreciendo al sujeto)".
- Composición. Es ambigua porque se equiparan las partes con el total: "Un martillo pesa poco, así que un saco de martillos también pesa poco".
- División. Es ambigua porque se equipara el total con las partes: "Un saco de martillos pesa mucho, así que un martillo pesa mucho".
- Equívoco. Es ambigua porque la argumentación puede tener varios significados: "Mi gato ha matado a su perro (el gato es hidráulico)".
- Materiales. Son aquellas que no tienen su origen en su significado, sino que van dirigidas a la materia o el objeto significado. Pueden ser:
- De pertinencia. Son las falacias cuyas premisas no son relevantes a la hora de demostrar la conclusión. Se dividen en:
- Ad hominem. O al hombre. Ataca un razonamiento descalificando a quien la defiende: "Usted no puede estar de parte de los pobres porque tiene mucho dinero".
- Ad baculum. O al bastón. Intenta convencer mediante amenazas: "Haz lo que te digo o te parto la cara".
- Ad populum. O al pueblo. Se sirve de las emociones personales para convencer: "Este programa es bueno porque lo ve mucha gente".
- Ad misericordiam. O a la misericordia. Utiliza la compasión: "No se puede condenar a alguien que roba para comer".
- Ad verecundiam. O al respeto. Se sirve del prestigio o la autoridad del exponente para defender una idea: "Porque lo digo yo, que soy tu padre".
- Ad ignorantiam. O a la ignorancia. Utiliza el desconocimiento para demostrar algo: "Existe vida inteligente en otros planetas, y no podemos decir lo contrario porque no los conocemos todos".
- Tu quoque. O tú también. Es la que utiliza el mismo argumento contra el que lo expone: "Y tú más".
- Ad hominem. O al hombre. Ataca un razonamiento descalificando a quien la defiende: "Usted no puede estar de parte de los pobres porque tiene mucho dinero".
- De datos insuficientes. Son las falacias que tienen poca información para demostrar lo que defienden. Éstas son:
- De generalización inadecuada. A partir de pocas premisas, intenta generalizar: "En mi edificio hay cinco personas con gripe, luego hay una epidemia de gripe en todo el país".
- De falsa prueba. Da información a favor, pero oculta la información en contra: "Este hombre es el asesino porque había amenazado a la víctima".
- De falsa causa. Se basa en una causa falsa: "Si entras en un barrio marginal es para comprar droga, puesto que todo el que va allí compra droga".
- De generalización inadecuada. A partir de pocas premisas, intenta generalizar: "En mi edificio hay cinco personas con gripe, luego hay una epidemia de gripe en todo el país".
- De pertinencia. Son las falacias cuyas premisas no son relevantes a la hora de demostrar la conclusión. Se dividen en:
- Otras falacias materiales. Que pueden ser de dos tipos:
- Petición de principio. Para demostrar algo, presupone la conclusión: "Yo nunca miento, así que lo que digo ahora es verdad".
- Falacia del jugador. Establece que el futuro está afectado por el pasado basándose en hechos aleatorios: "La respuesta a esta pregunta del test no puede ser la a, ya que la respuesta de las últimas cinco también era a".
- Petición de principio. Para demostrar algo, presupone la conclusión: "Yo nunca miento, así que lo que digo ahora es verdad".
- De ambigüedad. Son las falacias que tienen una alteración de sentido en alguna de sus expresiones. Las falacias de ambigüedad pueden ser:
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