¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."

Carl Sagan en La armonía de los mundos.

18 mayo 2010

Somos polvo de estrellas (IV)


Venga, el tercer capítulo de Cosmos, que llevamos retraso.
Esta tercera entrega, titulada La armonía de los mundos, es una de mis favoritas. Comienza con un divertido análisis de la Astrología y el horóscopo, demostrándose una vez más la falsedad de sus métodos. Además de comparar dos periódicos del mismo día con predicciones completamente diferentes para signos del zodiaco similares, Carl Sagan comenta cómo ha sido el hombre el encargado de dar nombre y forma a las constelaciones, para conseguir orientarnos en el espacio y el tiempo. De esta forma, enlaza con la peculiaridad que supone la repetición de las estaciones y los periodos de tiempo, mostrando cómo diferentes culturas han sabido aprovechar esta circunstancia: los Anasazi, y su templo que recoje el solsticio de verano, o situaciones similares en Ankor Wat, Stonehenge, Abu Simbel y Chichen Itzá.
Y después de las estrellas, habla sobre los planetas, o errantes, debido a su curiosa forma de moverse por el cielo y desconcertar a científicos como Ptolomeo y Copérnico, enfrentados por sus ideas acerca de la situación de los astros.
Para terminar, dedica casi medio capítulo a Johannes Kepler, un astrónomo especialmente admirado por Carl Sagan. Nos cuenta su infancia, llena de dudas metafísicas; su juventud y su pasión por la geometría, y su vida adulta, desde sus infructuosos intentos de situar a los planetas dentro de poliedros regulares hasta su desarrollo de sus Leyes sobre el movimiento de los astros (las cuales sirvieron de base a Newton para elaborar la Ley de la Gravedad); pasando por su caótica asociacion con Tycho Brahe, otro importante astrónomo de su época.
Para acabar, Sagan recuerda apesadumbrado cómo Kepler terminó sus días sin ver reconocido su éxito, debido a la cerrada mentalidad de entonces.