¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."

Carl Sagan en La armonía de los mundos.

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07 febrero 2011

¿Número? ¿Mensaje?


Bluetooth, infrarrojos, conexión GPRS, 3GP, Wifi, llámame-que-no-tengo-saldo, Whatsapp, Twitter, Tuenti, Facebook...
Nada de eso. El único operador nacional existente no regala llamadas entre fijos, y apenas hay teléfonos móviles entre la población, así que si tienes algo que decirle a tu amiguito, llama rápido y no te enrolles, que el paso está por las nubes (de lo de la facturación por pasos ya hablaremos otro día, que también tuvo lo suyo).
El panorama que acabo de describir era, entre los adolescentes y prepúberes de mediados de los noventa, el pan nuestro de cada día. Sin embargo, en 1996, la empresa Coca Cola lanzó una promoción que, a día de hoy (o al menos eso creo yo), no ha logrado igualar. Acumulando quince tapones de las botellas de medio litro, y por 1500 pesetas, se podía conseguir un maravilloso beeper.
El beeper (o pager, o buscapersonas, o busca, o mensáfono), era un diminuto dispositivo, formado por un par de botones y una pantalla, que permitía recibir mensajes cortos. La técnica a utilizar, consistía en una llamada a Mensatel (que salá bastante cara), quien administraba este servicio en España, dictar el mensaje a la operadora e indicarle el número de beeper que debía recibir el mensaje. Además, Coca Cola se dedicó de bombardear los buscas con promociones y eventos durante una buena temporada, por lo que no era difícil oir pitar al chisme dos o tres veces al día.
A pesar de la utilidad que tuvo en su momento, la implantación masiva del teléfono móvil, y la aparición de los SMS, condenaron al beeper al olvido, aunque aún hoy sigo pensando si se le puede sacar algún partido. En EE UU todavía se utilizan, sobre todo de forma privada, en hospitales y empresas. Sin embargo, en España eso ya es cosa del pasado. Hay quien dice que el beeper puede recibir mensajes por Internet, o que se puede reactivar para revivir su momento de gloria y darle el mismo uso que antaño. Lo segundo es bastante probable, pero no he encontrado nada relacionado con lo primero. Aún así, confío en que se pueda trastear con é para darle un servicio "casero". Aunque sólo sea como despertador, que se agradece oir de vez en cuando su pitido, tan "años noventa".

31 diciembre 2010

Discurriendo antes de las campanadas


Para despedir el 2010, el acertijo de los objetos sin relación aparente:

"¿Dónde se pueden encontrar juntos un coche, una guitarra eléctrica, una estrella, una taza de café y un corazón?"

A pensar y buscar tocan. Si nadie encuentra la respuesta, la publicaré el año que viene...

14 marzo 2010

Chatarra informática


Ayer tuvo lugar, en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense, la feria Retromadrid 2010, organizada por la Asociación de Usuarios de Informática Clásica. Durante su celebración, pudimos conocer un poco más acerca de la historia de los ordenadores y los videojuegos, además de echar algunas partidas al pinball o las máquinas "matamarcianos". También fueron destacables el taller sobre la evolución de Super Mario y las conferencias sobre el mundo de los ordenadores en el siglo pasado. Estoy deseando que llegue el año que viene para volver a vérmelas con los Spectrum, los Commodore y las maquinitas.

26 diciembre 2009

Sumas, horas, restas, minutos, multiplicaciones, segundos...


Quiero darle las gracias a Cris por haberme regalado un magnífico reloj calculadora. Este tipo de ingenio se empezó a desarrollar a mediados de los setenta por las empresas Pulsar y Hewlett Packard.
Sin embargo, fue la compañía japonesa Casio la encargada de lanzar el producto al mercado de forma masiva, a partir de 1981. Fueron muchos los modelos puestos a la venta, más o menos sofisticados (desde algunos capacitados para sumar, restar, multiplicar y dividir hasta otros capaces de calcular raíces cuadradas y realizar operaciones de exponenciación), y con diferentes estilos. Después llegarían otros relojes con funciones adicionales, como iluminación de pantalla, agenda telefónica, melodías...
Con el paso de los años, este artilugio ha ido dejando paso a los teléfonos móviles y las PDAs, más modernas y tecnológicamente mucho más avanzadas. Sin embargo, aún hoy se desarrollan nuevos modelos de reloj con calculadora, homenajeando aquellos modelos utilizados para burlar a los profesores de matemáticas en los exámenes.
Vamos, que solo le falta dar la hora en binario para ser perfecto.

08 agosto 2009

El abuelo de la Nintendo DS


Ayer pude viajar varios años en el tiempo al adquirir un producto que, sorprendentemente, aún existe en algunas tiendas y bazares y que fue protagonista indiscutible en la infancia de más de uno (me incluyo). Las maquinitas, esos juguetes electrónicos con pantalla LCD y pocos botones, hicieron furor en los años 80 y 90, antes de que las videoconsolas actuales sustituyesen a estos juguetitos.
La que aparece en la imagen (cuyo precio es de 1475 pesetas, como marca el precio en la caja) simula una peculiar carrera de coches, y es que los vehículos van apareciendo en dirección contraria, en los tres carriles de la carretera, y el objetivo es ganar puntos al esquivar dichos coches, moviendo nuestro vehículo a derecha o izquierda.
Estos videojuegos en miniatura, que a veces llegaban a ocupar el tamaño de un reloj de pulsera, aparecieron en 1976, cuando Mattel sacó al mercado un juego de carreras de coches, y un año después otro de fútbol americano. En 1978, Parker comerció el Merlín (del que ya se habló en esta otra entrada).Estas consolas utilizaban leds en lugar de pantallas LCD, y fue en los años 80 cuando se comenzaron a desarrollar dispositivos con pantallas de cristal líquido, las cuales tenían imágenes fijas que se iluminaban o apagaban secuencialmente para dar sensación de movimiento. Los más conocidos fueron los Game & Watch de Nintendo, y otros similares de la empresa Tiger.
También hicieron furor las maquinitas que peritían jugar al Tetris y a otros muchos juegos que utilizaban la misma estructura de bloques. El éxito de estos juguetes electrónicos dio lugar a la aparición de multitud de dispositivos clónicos de los originales, por lo que prácticamente todos los niños poseían no una, sino varias maquinitas de diversa temática. Había juegos sobre deportes, de pelea y disparos y hasta una protagonizada por dinosaurios (esta última la tuve yo, palabra).
Hoy en día puede parecer que estos juegos son muy simples, considerando las características de los videojuegos que existen actualmente en el mercado, pero en su época se les consideraba verdaderas maravillas tecnológicas.

22 mayo 2008

Fundiendo los plomos


He descubierto un jueguecillo de lógica de esos que tanto me gustan. Se llama Lights out (luces fuera), y se comercializó a partir de 1995. Quizá algunos más mayores que otros recuerden el anuncio, en el que la fachada de un edificio sufría apagones en sus diferentes habitaciones, o algo así. La cuestión es que este juego es más antiguo todavía, puesto que apareció uno muy parecido llamado Merlin en 1978. Después, en 1983, se presentó el XL25, que presentaba la misma mecánica que el Ligths Out. Después llegarían otros modelos con distinto número de casillas, disposición en forma de cubo, etc.
La forma de jugar es, en principio, muy sencilla: se dispone de una cuadrícula de 25 casillas, algunas de ellas encendidas, y el objetivo consiste en apagarlas todas. El problema es que, al pulsar una casilla, no sólo se enciende/apaga dicha casilla; sino que también cambian su estado las que se sitúan inmediatamente encima, debajo, a la derecha y a la izquierda, lo cual complica un poco el juego.
Y como no es nada fácil conseguir el juego a estas alturas (en Ebay lo he visto por 9,95 euros), he creado un pequeño script en este blog para disfrute de quien quiera volver a 1995.