¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."

Carl Sagan en La armonía de los mundos.

18 noviembre 2010

Jaque IX


Tras haber conocido casi todas las piezas que forman el tablero del ajedrez, le llega el turno a la más importante, en la que se centra cada partida y la que determina su final: el rey.
Esta pieza se creó con el chaturanga, adoptando el papel de un rajá que realizaba los mismos movimientos que el rey actual, salvo el enroque (de este movimiento ya se hablará próximamente). Su nombre era shah, y permaneció inalterable hasta la llegada del juego a Europa entre los siglos IX y X, donde pasó a ser el rey. Sin embargo, en Rusia, esta pieza se llamó Korol, una derivación de Carlomagno.
Esta pieza, situada en las casillas d1 (para el rey blanco) y d8 (para el rey negro) tiene una capacidad de movimientos muy reducida, puesto que sólo puede avanzar una casilla por turno. Su ventaja está en que puede ocupar cualquiera de las casillas que rodean a la que ocupa (ocho si está en una casilla central, tres si está en una esquina o cinco si está en una casilla del borde), siempre y cuando no haya otra pieza de su color.
Además de este simple movimiento, el rey puede realizar un enroque con alguna de las dos torres, pero esta jugadá se verá con más detalle en el futuro.
Como bien es sabido, el objetivo del juego es acabar con el rey, y es costumbre (o más bien regla) advertir al adversario con la palabra jaque cuando su rey se encuentra amenazado, así como pronunciar jaque mate cuando el rey ha sido capturado, dando por finalizada la partida.
Es importante destacar que, cuando el rey se encuentra en jaque, el jugador está obligado a eliminar esta amenaza, bien cambiando al rey de casilla, bien capturando a la pieza que va a producir el ataque, o bien moviendo otra pieza que se interponga entre ambas.
Y dicho esto, ya conocemos a los dos ejércitos que, dentro de poco, comenzarán la batalla.