¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."

Carl Sagan en La armonía de los mundos.

05 febrero 2011

Viaje interplanetario


Este blog resurge de sus cenizas tras la agitada época de exámenes. Y para relajarse y despejar la mente tras estos días, nada como bajar la luz de la habitación, sentarse cómodamente en el sillón y dejar que en los altavoces de la minicadena suene Los Planetas op. 32, de Gustav Holst, una suite de siete movimientos, compuesta entre 1814 y 1818, y pensada para "gran orquesta".
Cada movimiento está dedicado a un planeta de nuestro Sistema Solar, y al dios que representa:

-Marte, el portador de la Guerra.
-Venus, el portador de la Paz.
-Mercurio, el mensajero alado.
-Júpiter, el portador de la Alegría.
-Saturno, el portador de la Vejez.
-Urano, el mago.
-Neptuno, el místico.

Nada como dejar que la mente vuele de planeta en planeta durante los más de cincuenta minutos que dura la obra. Comenzando por la fuerza de Marte, a la que sigue la serenidad de Venus, continuando con la trepidante Mercurio, la divertida Júpiter, una Saturno apaciguada, la imponente Urano y, por último, una enigmática Neptuno, podremos sentir que recorremos millones de kilómetros sin salir de casa.
Y ahora que ha terminado la actuación, ya estamos listos para volver a llenar el blog con un montón de contenidos llenos de Ciencia y Cultura.

Nota: puede que a alguien le resulte familiar esta obra. Y es que la pieza dedicada a Marte puede oírse en el episodio de Cosmos, Blues para un planeta rojo.