¿Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces, ni ahora? Yo nací en una habitación cerrada; la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del tocólogo era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el tocólogo estaba mucho más cerca."

Carl Sagan en La armonía de los mundos.

14 marzo 2008

Al pasar la barca...


[...]Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las lívidas lagunas, que tenía círculos de llamas alrededor de sus ojos. Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes, blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y del día de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia. Después se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios. El demonio Carón, con ojos de ascuas, haciendo una señal, las fue reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y así como en otoño van cayendo las hojas una tras otra hasta que las ramas han devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados hijos de Adán se lanzaban uno a uno desde la orilla, aquella señal, como pájaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando por las negras ondas; pero antes de que hubieran saltado en la orilla opuesta, se reunió otra nueva muchedumbre en las que aquellas habían dejado.[...]

Este fragmento de la Divina Comedia, de Dante, viene muy bien para hablar de Caronte, el demonio de la antigua Grecia que se encargaba de llevar en su barca a las almas que cruzaban el río Aqueronte (o el río Estigia, según quién lo cuente), para llegar al mundo de los muertos. Caronte, hijo de la Oscuridad y la Noche, sólo dejaba pasar a aquellos que le daban un óbolo por montar en su barca, y por ello era tradición en la antigua Grecia enterrar a los muertos con una moneda en la boca.
Si el que deseaba cruzar el río estaba vivo, debía ofrecer a Caronte una rama de oro. Heracles lo cruzó en vida sin darle esta rama, y Caronte pasó un año encarcelado por ello. En otra ocasión, Orfeo logró cruzar también el río encantando a Caronte y Cerbero, para así rescatar a su amada Eurícide de entre los muertos. Se cuenta que también Psique consiguió atravesar el Aqueronte sin haber muerto.

Y ahora yo pregunto: ¿A qué obra pertenece la imagen que acompaña a este artículo?

2 comentarios:

Edgar Allan Poe dijo...

En la capilla Sixtina tra el altar mayor se encuentra una superficie de cerca de los 13 metros cuadrados, que representa al juicio final,que centrada en la imagen de un Jesucristo en el papel de Juez, a la izquierda de este descienden los pecadores hasta llegar a la barca de caronte , mientras que los justos ascienden a su derechan , a la par que los demonios tratan de retenerlos.
Setrata de una Obra de Miguel Angel

Chan dijo...

Vale, sí, más o menos (es que no me he enterado de la mitad, hijo).